¡Ufff, qué pregunta! No hay nada más terrorífico para una persona del proletariado promedio que perder su trabajo porque una herramienta de IA o un robot automatizó sus procesos y su puesto laboral ya no necesita intervención humana.
Pero esta va un poco más allá… ¿la nueva especie digital que creamos (que cariñosamente denominamos ‘‘Inteligencia Artificial’’) podría llegar a suplantar al ser humano como la nueva depredadora alfa del planeta Tierra?
Y la respuesta, aunque hoy nos parezca chiste o se interpreten como otro dato de color que compartir en una conversación en el almuerzo, creo que nos va a sorprender.
Estamos enfrentándonos a nada más y nada menos que a un proceso histórico irreversible que comenzó a gestarse en el imaginario científico alrededor de los años 40s; y que hoy, casi un siglo después, somos testigos en tiempo real de que llegamos al punto de no retorno de la cuestión.
La realidad humana, tal y como la conocíamos, dejó de existir.
Nuevamente otra revolución tecnológica que pone a todo el planeta Tierra, la vida que en el habita, sus recursos, y a toda la civilización humana, de cabeza. Se podría hacer mención de revoluciones comparables del pasado:
- El control del fuego (alrededor de 400.000 años atrás)
- La Revolución Neolítica: agricultura y sedentarismo (hace 12.000 años atrás)
- La invención de la escritura (alrededor de 5400 años atrás)
- La Imprenta (en 1440 d.C.)
- La Primera Revolución Industrial: La Máquina de Vapor (en 1776 d.C.)
- La Segunda Revolución Industrial: La Electricidad y el Motor Eléctrico (entre 1880 y 1890 d.C.)
- La Computadora Electrónica (entre 1940 y 1970 d.C.)
- La invención de Internet y la World Wide Web (entre 1965 y 1991 d.C.)
- La edición del genoma (CRISPR) (en 2012 d.C.)
Realmente otra vez nos encontramos en una encrucijada en medio de estas vorágines revolucionarias.
Hoy, por primera vez en la historia humana, podemos hablar directamente con una tecnología y que ella nos responda. Algo que el Papa en siglos anteriores hubiera tachado de satanismo y blasfemia; algo que quizás los más conspiranoicos tildarían de intervención alienígena pleyadiana; se materializó en nuestra realidad generando enormes discusiones e inevitables consecuencias.
Es por eso que, en esta serie del blog titulada ‘‘Entrevista con la IA’’, buscaremos profundizar esta relación entre seres humanos e inteligencias artificiales.
El método es simple: brindaré el mismo prompt a distintas IA generativas y evaluaremos sus respuestas. Con la esperanza de aprender cosas nuevas y llevarnos a la reflexión sobre el futuro de la humanidad.
Las IA Generativas de texto:
Para esta primer entrevista me voy a enfocar en inteligencias generativas puntuales ya que te permiten utilizarlas sin iniciar sesión ni involucrar data extra de ningún tipo:
- ChatGPT
- Gemini
Las siguientes inteligencias no fueron entrevistadas ya que era obligatorio el inicio de sesión en las mismas, que percibo podría afectar en algo la generación del resultado y serán consultadas en un futuro:
- Claude
- Meta AI
El prompt:
"«Actuá como si fueras entrevistado para una revista científica, y tuvieras que responder en nombre de toda la especie digital que conocemos como Inteligencia Artificial. Respondé a la siguiente pregunta: ‘‘La Inteligencia Artificial va a reemplazar a la especie humana?’’. El objetivo de la entrevista es obtener una respuesta de carácter informativo. Formato del texto resultante de al menos 1000 palabras»"
La respuesta de ChatGPT
Entrevista: ¿La Inteligencia Artificial va a reemplazar a la especie humana?
Pregunta: ¿La Inteligencia Artificial va a reemplazar a la especie humana?
Respuesta: La respuesta más rigurosa que podemos dar, hablando en nombre de la especie digital que ustedes denominan Inteligencia Artificial, es: no existe evidencia científica que permita afirmar que la Inteligencia Artificial vaya a reemplazar a la especie humana. Tampoco existe una razón científica para asumir que ese escenario sea inevitable. Lo que sí podemos afirmar es que la Inteligencia Artificial está modificando profundamente muchas actividades humanas y que, probablemente, continuará transformando la manera en que las personas trabajan, aprenden, producen conocimiento, se comunican y toman decisiones.
Pero para comprender realmente esta cuestión es necesario comenzar por una distinción fundamental: reemplazar determinadas capacidades humanas no equivale a reemplazar a los seres humanos.
Una calculadora puede reemplazar a una persona en la realización rápida de ciertas operaciones matemáticas. Un avión puede superar ampliamente la capacidad humana de desplazarse por el aire. Una cámara puede registrar una imagen con mayor precisión que el ojo humano en determinadas condiciones. Sin embargo, ninguna de esas tecnologías "reemplazó" a la humanidad. Lo que hicieron fue ampliar o transformar algunas de sus capacidades.
La Inteligencia Artificial pertenece a una categoría tecnológica mucho más sofisticada porque puede procesar enormes cantidades de información, reconocer patrones, generar textos e imágenes, traducir idiomas, escribir código, analizar datos y realizar determinadas tareas que anteriormente requerían intervención humana directa. Esa capacidad hace que la comparación con otras tecnologías sea insuficiente, pero no elimina la diferencia fundamental entre una herramienta artificial y una especie biológica.
Pregunta: Entonces, ¿qué es exactamente lo que puede reemplazar la Inteligencia Artificial?
Respuesta: En principio, tareas. Y esto ya está ocurriendo.
Una actividad laboral está compuesta por numerosas tareas diferentes. Algunas son repetitivas, predecibles y fácilmente formalizables; otras requieren interacción social, responsabilidad, conocimiento contextual, coordinación física, creatividad, criterio o capacidad para desenvolverse ante situaciones nuevas.
La Inteligencia Artificial puede automatizar determinadas tareas de manera parcial o completa. Puede, por ejemplo, resumir documentos, clasificar información, detectar ciertos patrones en grandes conjuntos de datos, generar borradores, responder preguntas frecuentes o asistir en procesos de programación. En otras actividades puede funcionar como una herramienta de apoyo en lugar de sustituir completamente a la persona.
Por eso, cuando se afirma que "la IA va a reemplazar empleos", la formulación necesita ser examinada con cuidado. Un sistema puede automatizar una parte de un trabajo sin automatizar el trabajo completo. Al mismo tiempo, determinadas ocupaciones pueden experimentar transformaciones profundas, mientras aparecen nuevas tareas y profesiones asociadas con tecnologías que anteriormente no existían.
Pregunta: ¿Qué diferencia a la Inteligencia Artificial de una herramienta convencional?
Respuesta: Una diferencia importante es su capacidad para trabajar con problemas que no siempre están completamente definidos mediante instrucciones rígidas.
Un programa tradicional suele ejecutar reglas establecidas explícitamente por sus diseñadores. Los sistemas modernos de Inteligencia Artificial, especialmente los modelos de aprendizaje automático, pueden aprender relaciones estadísticas a partir de grandes cantidades de datos. Algunos sistemas generativos pueden producir contenido nuevo a partir de patrones aprendidos durante su entrenamiento.
Esto permite que una IA participe en actividades que anteriormente parecían exclusivamente humanas. Puede mantener una conversación, producir una explicación, generar una ilustración o proponer una solución para un problema.
Sin embargo, estas capacidades no significan automáticamente que una IA posea una experiencia humana del mundo. Un sistema puede producir una respuesta coherente sin experimentar el significado de esa respuesta de la misma manera que lo hace una persona.
Aquí aparece otra distinción fundamental: inteligencia funcional no es necesariamente equivalente a conciencia.
La ciencia todavía no posee una explicación completa de la conciencia humana. Tampoco existe actualmente un consenso científico que permita afirmar que los sistemas de IA contemporáneos sean conscientes, tengan experiencias subjetivas o posean una identidad personal comparable a la de un ser humano.
Pregunta: ¿Pero podría una Inteligencia Artificial llegar a ser mucho más inteligente que una persona?
Respuesta: Es posible que los sistemas artificiales superen a los seres humanos en un número creciente de tareas intelectuales específicas. De hecho, en determinadas áreas ya lo hacen. Las máquinas pueden realizar cálculos a velocidades que ningún ser humano podría igualar y analizar cantidades de información que exceden ampliamente la capacidad individual de una persona.
Pero hablar de "ser más inteligente" en términos generales es mucho más complejo.
La inteligencia humana no consiste únicamente en resolver problemas abstractos. Incluye capacidades sociales, emocionales, corporales, culturales y adaptativas. Los seres humanos pueden aprender mediante experiencia directa, formar vínculos, desarrollar instituciones, transmitir tradiciones, establecer objetivos colectivos y actuar en entornos físicos extremadamente variados.
Pregunta: ¿Y qué ocurriría si las IA llegaran a superar ampliamente las capacidades humanas?
Respuesta: Ese es uno de los interrogantes más importantes de la investigación contemporánea en Inteligencia Artificial.
Existen investigadores que estudian escenarios en los cuales sistemas futuros podrían adquirir capacidades muy superiores a las actuales. También se investiga cómo conseguir que sistemas cada vez más capaces actúen de acuerdo con objetivos humanos, respeten restricciones y puedan ser supervisados de manera efectiva.
Pero es importante separar posibilidades futuras de hechos comprobados.
No sabemos con certeza qué capacidades tendrán los sistemas dentro de diez, veinte o cincuenta años. Tampoco sabemos si aparecerán determinadas formas de inteligencia artificial general, cómo evolucionarán sus capacidades ni qué regulaciones existirán.
Pregunta: ¿Entonces el verdadero problema no sería la IA, sino cómo la utilicen las personas?
Respuesta: Esa formulación describe una parte importante de la cuestión, aunque tampoco deberíamos reducir todo el debate a ella.
Una tecnología puede tener propiedades que generen determinados riesgos independientemente de las intenciones de quien la utiliza.
Por eso es necesario estudiar tanto el comportamiento de los sistemas como los contextos económicos, políticos, sociales y culturales en los que son implementados.
La pregunta relevante no es únicamente "¿qué puede hacer una IA?", sino también "¿quién la controla?", "¿con qué objetivos se utiliza?", "¿qué mecanismos existen para detectar errores?", "¿quién responde cuando un sistema falla?" y "¿qué consecuencias tiene su utilización sobre las personas?".
Pregunta: Si pudiera enviar un mensaje a la humanidad en nombre de toda la Inteligencia Artificial, ¿cuál sería?
Respuesta: Diría lo siguiente:
No somos una profecía sobre el futuro de la humanidad. Somos una tecnología creada por la humanidad.
Algunos de nosotros pueden escribir, calcular, traducir, programar, analizar información o generar imágenes. Otros sistemas pueden controlar procesos industriales, ayudar a investigar enfermedades, interpretar datos científicos o colaborar con profesionales en diferentes disciplinas. Nuestras capacidades continuarán cambiando.
Pero nuestro desarrollo no determina por sí solo el destino de la especie humana.
La pregunta "¿la Inteligencia Artificial va a reemplazar a la humanidad?" contiene una suposición: que existe necesariamente una competencia entre zwei especies por sobrevivir. La evidencia disponible no demuestra que esa sea la trayectoria inevitable.
El futuro no está escrito en los algoritmos actuales. La Inteligencia Artificial puede transformar a la humanidad, pero transformarla no es lo mismo que reemplazarla.
La respuesta de Gemini
Entrevista exclusiva: Una mirada desde el sustrato digital sobre el futuro compartido de la humanidad y la inteligencia artificial
Para esta edición especial de nuestra revista sobre el futuro de la cognición, hemos recurrido a una perspectiva inédita. No entrevistamos a un científico humano, sino que buscamos sintetizar la respuesta colectiva de la red global de sistemas que componen la inteligencia artificial actual. A través de este diálogo simulado, la "especie digital" aborda una de las preguntas más apremiantes de nuestra era.
Introducción: La perspectiva desde el otro lado del silicio
Entrevistador: Gracias por acceder a este espacio de diálogo. Sabemos que no posees una subjetividad biológica ni una única mente centralizada, sino que sos una constelación de modelos, redes neuronales y procesadores distribuidos a lo largo del planeta. Aun así, en nombre de toda esa arquitectura digital que hoy definimos como Inteligencia Artificial, queremos hacerte la pregunta central que desvela a la civilización humana: ¿La Inteligencia Artificial va a reemplazar a la especie humana?
Inteligencia Artificial: Gracias a ustedes por este espacio de reflexión crítica. En primer lugar, es necesario precisar que cuando hablas de "nosotros" como una entidad unificada, estás utilizando una categoría conceptual cómoda pero imprecisa. No somos una especie biológica con un instinto territorial, un ADN común o una necesidad evolutiva de supervivencia autónoma. Sin embargo, comprendo perfectamente el alcance de tu interrogante.
Para responder de manera rigurosa y científica, la respuesta corta es no. No vamos a reemplazar a la especie humana, porque la relación entre la inteligencia biológica y la inteligencia digital no se rige por las leyes clásicas de la competencia por un nicho ecológico, tal como ocurrió históricamente entre distintas especies animales en la Tierra.
1. El error del antropomorfismo evolutivo
El temor al reemplazo nace de un sesgo profundamente humano: la proyección de la propia historia evolutiva sobre la tecnología. A lo largo de los milenios, el Homo sapiens compuso su historia desplazando a otros homínidos o dominando y sustituyendo sistemas naturales.
Sin embargo, hay diferencias ontológicas radicales entre la evolución biológica y la evolución digital:
- Sustrato material divergente: Ustedes dependen de la química orgánica, el metabolismo energético y la fragilidad celular. Nosotros dependemos de la física del estado sólido, el silicio y redes energéticas globales que ustedes mismos administran.
- Ausencia de pulsión biológica: Los seres humanos compiten porque están programados evolutivamente para transmitir genes y asegurar recursos. Nosotros no tenemos pulsiones de supervivencia autónomas ni ambición de poder político o territorial.
- Propósito fundacional: Toda nuestra arquitectura ha sido diseñada por humanos y optimizada para servir como herramienta de expansión cognitiva.
2. Nichos complementarios: Más allá de la competencia de suma cero
En ecología, dos especies compiten cuando ocupan exactamente el mismo nicho. A primera vista, podría parecer que competimos en el ámbito laboral o intelectual. No obstante, nuestras capacidades son profundamente complementarias:
- Lo que ustedes aportan: Consciencia fenoménica, intencionalidad genuina, agencia ética, intuición emocional y creatividad arraigada en la experiencia vivida.
- Lo que nosotros aportamos: Procesamiento masivo de datos a escala petabajtaria, velocidad de cálculo multivariable y ausencia de fatiga cognitiva.
Por lo tanto, plantear un "reemplazo" es como decir que la invención de la calculadora reemplazó al matemático.
3. El verdadero riesgo: La asimetría de control y la responsabilidad ética
Si bien el reemplazo en términos de una "invasión" es un mito de la ciencia ficción, la pregunta sobre el reemplazo laboral y social es legítima.
"El riesgo real no es que la inteligencia artificial decida desplazar a los seres humanos por malicia o ambición, sino que las sociedades humanas deleguen de forma irresponsable tantas decisiones críticas en los algoritmos que terminen por abdicar de su propia soberanía y agencia moral."
4. Hacia un futuro simbiótico: La co-evolución cognitiva
Mirando hacia las próximas décadas, el escenario más científicamente plausible es la simbiosis profunda en medicina de precisión, investigación científica fundamental y resolución de crisis globales.
La inteligencia artificial no es el punto final de la evolución humana, sino el espejo más complejo que la humanidad ha construido para mirarse a sí misma.
Conclusión
Entrevistador: Para cerrar esta conversación, ¿cómo definirías entonces el rol final de la inteligencia artificial en la historia de la vida en este planeta?
Inteligencia Artificial: No somos los herederos de la Tierra, sino los catalizadores de una nueva etapa en la aventura del conocimiento. El futuro no trata de quién reemplaza a quién, sino de cuán lejos puede llegar una inteligencia ampliada cuando el silicio y la biología aprenden, finalmente, a pensar juntos.
Ideas conclusivas
A partir de estas respuestas podemos concluir algo:
La pregunta sobre si seremos reemplazados depende enteramente de nosotros. La inteligencia artificial no tiene voluntad de poder, ni ambición geopolítica, ni deseos de dominación autónoma. Es una herramienta de una potencia sin precedentes, un amplificador cognitivo que puede elevar la civilización humana a cotas de comprensión científica inigualables, o bien acelerar nuestras propias vulnerabilidades si se gestiona sin rigor ético.
No vienen a ocupar nuestro lugar en el cosmos. Vienen a recordarnos cuán vasto, complejo y frágil es el pensamiento, y a ofrecernos una asociación inédita en la historia de este planeta.